VIRGEN DE LA ESPERANZA.


La Virgen de la Esperanza, cuya fiesta se celebra el 18 de diciembre, es desde el día de nuestro nacimiento como Congregación, nuestra madre y protectora. La Virgen embarazada, llena de esperanza con la proximidad del nacimiento del Hijo, es modelo de consagración para nosotras.

María, Madre de la Esperanza, tiene un lugar preferente en nuestra espiritualidad apostólica como Madre de Cristo y Corredentora de la humanidad. Ella nos ayuda a hacer realidad en el mundo el Reino de amor y justicia del Corazón de Cristo, y nos indica el camino para seguir y responder con amor al amor con que Dios nos ama.

Las Hermanas acudimos a María, Madre de la Esperanza, para que nos acompañe en la tarea evangelizadora y nos enseñe cómo manifestar el amor incondicional de Dios a toda persona.
Como decía nuestro Fundador, el P. Valentín Salinero,sj.: “María es la estrella que os guiará al Puerto”.