Nuestro Carisma
VIRTUDES CARDINALES DE LA CONGREGACIÓN
Caridad:
Reconocemos en cada persona el rostro de Dios que nos mueve a compartir lo que somos y tenemos, con un trato delicado y suave, cercano, respetuoso y justo con todos, sirviendo gratuitamente, valorando al otro en su originalidad y buscando su bien. Supone ser pacientes, perdonar y promover la comunión.
Justicia
Es respetar, cuidar, promover y defender la dignidad de toda persona imagen de Dios, así como la creación. Nos compromete con los más pobres y vulnerables, y a obrar respetando la verdad, denunciando con valentía lo que es injusto.
Humildad:
Nos invita a reconocer y agradecer los dones recibidos de Dios para ponerlos al servicio, sin presumir, ni esperar aplausos ni reconocimientos, sabiendo que todo es don y gracia. Es vivir en paz los propios límites, pidiendo al Señor su ayuda para integrarlos, y también valorar, agradecer y disfrutar los dones que el Señor regala a cada persona.
Obediencia:
Es estar a la escucha de Dios para discernir, acoger y realizar con docilidad Su voluntad, que llega a través de las diferentes mediaciones. Nos mueve a vivir con sencillez y humildad, a la entrega gratuita y generosa, a la disponibilidad y corresponsabilidad con la Congregación, la Comunidad y la misión.
Abnegación – sacrificio:
El amor a Jesús y al prójimo nos lleva a vivir en actitud de renuncia y desprendimiento; de olvido de sí, actuando siempre con generosidad, sinceridad y pureza de intención, dejando lo mejor para los demás; llevando la cruz con amor, paz y alegría, realizando los servicios más humildes y/o difíciles que favorecen la vida común y la misión.
Sencillez:
Es vivir con naturalidad y sin complicaciones; ser veraz y sincera con una misma, con los demás y con Dios, demostrando con nuestro exterior la sinceridad del interior, con una coherencia cada vez mayor entre nuestra manera de pensar, decir y actuar.
Alegría:
Nace al descubrir y experimentar la bondad de Dios derramada en una misma y en todo lo creado, viviendo con gratitud lo que somos y tenemos como regalo del Señor. Es saber disfrutar de los detalles pequeños y simples de la vida, y compartir los dones recibidos creando un clima de paz, armonía y gozo a nuestro alrededor.
Gratuidad:
Reconociendo que todo es don y gracia, correspondemos al amor de Dios ofreciendo y entregando libre y gozosamente todo lo recibido, en actitud de servicio humilde a los demás, sin esperar recompensa.
Tres rasgos son constitutivos de nuestro Carisma. Ellos configuran nuestro modo de seguir a Jesús y de construir su Reino:
La absoluta centralidad en la persona misma de Cristo.
La absoluta primacía del amor con sus exigencias de misericordia y justicia.
